La conciencia de la experiencia para la formación de la masculinidad

El caso de Jonathan Atares:

Recientemente han rodado artículos de opinión sobre el papel fundamental e imperante del varón en el hogar para formación de los hijos varones, para que estos se conviertan en machos rectos, dignos y fuertes… Lo cierto es que apelan sobre una falacia y un mito descabellado.

El caso de Jonathan es un ejemplo entre muchos que reafirma la hipótesis que la ausencia del hombre en el hogar no “interrumpe” la formación de la masculinidad del hijo en el hogar; todo lo contrario, refuerza la idea de la comprensión y adaptación sobre el género opuesto; lo que le lleva a generar lazos de empatía y solidaridad, a tal punto de suprimir los discursos sociales que intenta perjudicar a la mujer.

Esto no quiere decir que el papel del padre es imprescindible en el hogar, todo lo opuesto. Si la figura paterna en el hogar asumiera el reto de comprender a la mujer creo que seríamos una sociedad justa. La experiencia de crecer en un hogar sin padre es la conciencia de no repetir el mismo patrón y romper lo “normal” y si, lo colocó entre comillas porque es considerado normal que un joven hoy en día  deje embarazada a una chica y la abandone, es una tendencia “común”; siendo este el enemigo real de la masculinidad: la formación de un varón cobarde; situación que parece ser lo opuesto en Jonathan, la formación de un sentido crítico y actitudes de superación personal. Claro que sería ambiguo considerar que todos los casos de hijos que crecen con madres son igual a Jonathan; falso, es un caso muy particular y muy interesante de estudiar, por lo que recomiendo analizar detenidamente más allá su vida sintetizada en una reflexión.

Lo que sí puedo decir con seguridad es que es un chavalo excepcional, con una mentalidad muy especial.

 

Escrita por: Luis Choisseull
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