El espítitu no envejece

El caso de Ninoska Gómez:

Recordando el cortometraje: “El espíritu no envejece” del cineasta Orlando Rizo, el cual cae pertinente en esta reflexión; y  es que la experiencia laboral de Ninoska y la protagonista del cortometraje de Rizo, reflejan la sed de dos mujeres adultas, por seguir trabajando en sus respectivos preescolares, rodeada de júbilo y alegría.

“Ahora ya no puedo vivir sin este trabajo… estos niños me dan energía, planear y buscar qué hacer con los niños es lo que me da alegría”.

Ninoska es la esencia perfecta del trabajo, siendo la praxis entre la constancia y la determinación que alimentan cada día más su espíritu. Sin miedo al fracaso, me lleva a preguntarme sobre la realidad de muchos jóvenes hoy en día. ¿Cuántos de nosotros valoramos nuestras oportunidades, nuestras habilidades y energías? Pasivos ante el momento, sumisos al pasar del tiempo y el ocio nocivo. Metas efímeras, superficiales, entrando al debate entre qué celular es más caro, qué auto más rápido qué tienda más a la moda y el más entre el menos supera las expectativas del mercado, excluyendo cada vez más las expectativas humanas.

¿Qué prioridades estamos legitimando? Parece que el discurso de la modernidad nos impulsa a crear una serie de valores que fluyen en el imaginario del joven. Queremos triunfar sin lucha; éxito sin fracaso, dinero sin esfuerzo… inmortales ante las manecillas del reloj… repellando una burbuja rosa, de frágil estructura, atenta al alfiler de la realidad. ¡Boom! Estalla la burbuja, y el caos se apodera de nosotros, sin estrategias o alternativas. La ficción superando la realidad. La ficción de la pasividad de los que energía en sobra poseen y la actividad de los que en vida poco queda. ¿Quiénes envejecen realmente?

 

Escrita por: Luis Choisseull

 

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