Emprendimiento, determinación y constancia

El caso de Pedacito de Venezuela:

Esta reflexión irá directo a la idea principal, pues creo imperante el aclarar la necesidad de emprender en nuestra sociedad.

El miedo, raíz profunda de nuestro inconsciente y latente entre nosotros; cada día enajenamos nuestras oportunidades de crecer, tanto económica y personalmente a nivel social. Nuestras monótonas estrategias de subsistencia resuelven poco nuestras necesidades familiares y recurrimos siempre al laburo como obreros, dependientes de alguien más. Trabajando en empresas o negocios familiares, sin un horizonte claro, un horizonte propio y pertinente. 

“No fue nada fácil, llegué de Venezuela donde residí más de treinta y cinco años, solamente con las maletas y cien dólares”.

Pocos son los ejemplos en Nicaragua de familias que se lanzan para emprender oportunidades propias traducidas en empresas familiares; generando y autoproduciendo sus mismas ganancias; tal es el caso de Pedacito de Venezuela en Nicaragua, aperturado por Ruth Mayela Marín, que a pesar de la crítica y del posible fracaso, vio una promesa; convirtió el discurso del miedo, en la práctica del desarrollo y del empoderamiento familiar.

¿Cuánto lograríamos ser nosotros con un poco de constancia? ¿Somos víctimas del miedo? Personalmente considero que la estrategia hacia el éxito no es un proceso impecable y perfecto, ¡Falso, es un mito!. El camino al éxito se acompaña de muchos fracasos, altibajos, caos… todo es cuestión de mirar hacia la cima.

“Y para todo aquel que quiera emprender le digo: ‘Si lo sueñas, haz que pase’. No te dejes guiar por las personas que son tóxicas y que te dicen que no puedes”.

 

Escrita por: Luis Choisseull
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