¿Por qué tiramos basura?

Un conflicto socio-ambiental y  cultural:

¿Cómo entendemos la tierra en el contexto urbano y étnico?

Uno de los retos más imposibles de cumplir a nivel nacional es: la basura. Si bien existen depósitos escasos y con poca capacidad de retener basura hasta formar una montaña de basura y desparramarse, también habría que juzgar el aprendizaje cultural de las personas que botan basura en las calles o en cualquier avenida. 

Es cierto que existe un aparato judicial y coercitivo para penalizar estos hechos, pero la realidad es otra, y organismos encargados de mantener el ambiente saludable se preocupaban únicamente en limpiar los desechos de otros, cuando deberían ser mas firmes y afrontar el derecho de la naturaleza. No quito crédito a tales instituciones pero si la basura en los andenes, avenidas y paradas persisten aun existiendo el marco jurídico significa que el problema es cultural.  

Pero ¿por qué cultural?

Observe durante tres horas cómo la gente se comportaba respecto a la basura en una terminal de buses en León y en la terminal de buses de la UCA. Aunque en la primera no hay botes de basura y en la segunda sí, el problema es igual. Las personas buscan la facilidad de deshacerse de la basura de la firma y manera más sencilla: tirándola en la calle. Pero no es motivo de generalizar, sino particularizar el problema.

Escuché una conversación entre tres mujeres que hablaban sobre limpiar la casa, que debía estar pulcra, sin embargo terminaron deshaciendo la basura en la acera de la terminal de la UCA. 

En León una señora regañó a su hijo por meter la basurita de un caramelo en us mochila, mientras otros por la ventana del bus lanzaban los restos de cosas que ya no les servían. De regreso a casa, veo que las personas son muy organizadas y la casa debe mantenerse limpia. 

¿Qué nos quiere decir esto?

La desconexión de la gente hacia el ambiente no es más que la falta de comunicación entre el ambiente y el individuo. El individuo no se siente parte del lugar donde vive, siente que la calle no es parte de él y por tanto tira la basura sin importarle las consecuencias que hemos vivido cuando las grandes lluvias azotan Managua. Sin embargo, el individuo sí se siente parte en casa y por eso la cuidan más que fuera de ella. Por tanto el problema es cultual y socio-ambiental.

Citas como: “hay gente que le pagan para que limpien” o “de todas maneras ya está sucio” es un reflejo de lo mal que vamos como sociedad en el campo medioambiental. 

El significado del espacio se comparte en dos áreas: público (todo espacio fuera de casa) y privado (todo espacio dentro de casa). Por tanto, no importa lo que pase en lo público y qué esta desconectado de su área privada, cuando es todo lo contrario.

En conclusión, botamos basura en la calle porque no sentimos que la calle o avenida sea nuestra y delegamos la responsabilidad a alguien que le pagan por limpiarla, delegando y eliminando responsabilidades propias y colectivas. En las zonas urbanas y semi urbanas la tierra es vista como espacio público, mas no con conciencia alguna para apreciarla como tal.

Una comparación indígena con los garífunas de Nicaragua y el valor que le dan a sus tierras

Mujer-Ancestro-Tierra

El primer ejemplo citado sobre el modelo matrifocal de la familia en la etnia, refleja la estructura cosmogónica de la etnia en sí. La importancia de la mujer o el culto a la mujer metafóricamente, se convierte en el culto a la vida. Ideáquez explica:

“En la tradición afro-caribeña hay una estrecha relación entre mujer-ancestro-tierra. Es una profunda analogía entre la tierra-madre y la mujer-madre, entre el nacimiento y la muerte”. (Idiáquez, 1994, pág. 37)

Esta analogía se refiere a la mujer que da vida a los hombres, y la tierra que da vida a la naturaleza, es decir, una estrecha correlación entre los dones de la tierra-madre y la mujer-madre, la cosmovisión garífuna establece a la tierra bajo el pronombre o el género femenino por tener la capacidad de dar, crear y asegurar la vida “y por esto, la mujer mantiene una solidaridad mística con la tierra y el parto se presenta como una variante, a escala humana de la fertilidad telúrica” . (Idiáquez, 1994, pág. 37)

El garífuna establece un margen de respeto con sus ancestros, es decir, todas las generaciones anteriores que vivieron en la misma tierra en la que él se contextualiza y realiza el hecho de que debe respetar la tierra que dio vida a sus ancestros. 

Idiáquez narra el proceso cultural de aprendizaje del niño y el anhelo al ser adulto, en otras palabras, el proceso entre la vida y la muerte: 

-Al niño- “se le trasmite también un gran sentido de protección y seguridad de parte de la tierra madre. El rito está en el origen de que el niño se vea ligado a su tierra y a su gente para siempre (…) – el niño una vez adulto reconoce el- profundo deseo de ser enterrado en su pueblo, en la misma tierra o mua, con la que sus antepasados sellaron un pacto y ante la que tiene un compromiso ético” . (Idiáquez, 1994, págs. 38-39)

Esto sugiere entender a la tierra como “la mediadora de todos los ritos del paso (…) la esposa natural (…) la madre de la etnia” (Tujibikile, 1990, pág. 38) Los garífunas interpretan el sentido de vida y encuentran en el sentido matrifocal un elemento de empoderamiento y agradecimiento hacia mujer la tierra y los ancestros, reafirman su compromiso con la vida misma y la muerte. 

 

Escrita por: Luis Choisseull
Ilustración por: CamoCamo
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